Durante nuestras épocas de estudihambres hay pobresores que nos dejan marcados. Hay profesores a quienes recordamos porque eran realmente malos porque se quedaban dormidos en clase, eran terriblemente aburridos, pero los que son buenos nos dejan algo más que un buen recuerdo y una excelente clase: nos dejan conocimiento que dura para toda la vida.
Esto resulta más complicado para los profesores de ciencias (física, química, matemáticas y demás) porque a pesar de que pueden ser eminentemente pragmáticas muchos prefieren dejarlas en teoría y muy aburrida. Walter Lewin es profesor de física en el MIT (que no es cualquier universidad) y su clase es de las más concurridas presencialmente como en línea (gratis) porque sus alumnos y él mismo son parte de los experimentos físicos.
Me gusta mucho lo que dice “me ha tomado diez años darme cuenta que lo que cuenta no es lo que cubres del curso, si no lo que descubres del curso, tienes que retarlos, hacerlos reir ocasionalmente, ser divertido. Puedo hacerlos llorar, puedo hacerlos sentarse a la orilla de su asiento o mojar sus pantalones, si además eres un artista puedes hacer todo esto.”
Y en realidad lo hace cuando demuestra la teoría de elasticidad de Hooke en la que usa un péndulo de 14.96 kilos que van directamente a su cara y termina diciendo “la física funciona y yo sigo vivo”.
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